Tomé prestadas de tus consonantes
Dijiste con valor versos exactos
cuyo secreto saben los amantes.
Los poetas no somos comediantes:
tú tenías tus sueños casi intactos;
yo he tenido que establecer mis pactos
entre la fe y mis sueños delirantes.
Nada hay de oscuro en tus claros sonetos:
en el amor no caben tradiciones;
cualquier querer esconde sus secretos.
Yo quisiera tener mil corazones
para poder gritar a esos sujetos:
«¡Jamás entenderéis nuestras pasiones!».



