jueves, 3 de marzo de 2011

BLANCO Y NEGRO





1
¿Grafito o diamante?
¿Memoria o estruendo?
¿Trazo, palabra
                          o escarcha
                                             en los dedos?
De los dos carbones,
                                   escojo el primero.
2
¿Sacarina?, ¿azúcar?;
¿cortado?, ¿con hielo?
Yo lo quiero amargo,
puro,
         negro,
                    entero.
3
Diana del arco iris,
matriz,
            centro,
                        ecuador
y destino de los dardos
en que la luz
                     se refracta:
¿quién no ha convergido en ti?,
¿qué blancores te rechazan?
En tu silencio relumbras,
madre,
            niña
                     y muchacha.
4
Sí, tienen ventaja:
la primera acción,
la iniciativa en
                        el juego.
Así son las normas.
No me quejo.
Y sin embargo
                        me alegro
cuando el rey blanco
                                  cae
                                         sobre
                                                   el
                                                       tablero.






NIÑO SOLDADO



Duerme, negrito,
duerme, morito, duerme:
hay un mañana.

Tu madre tiene,
negrito, rosas frescas
y cascabeles.

Morito, sueña:
tu madre trae un ramo
de amaneceres.

Negrito, vive:
tú naciste, negrito,
para la vida.

Tu llanto mece,
morito, las orillas
del desamparo.

El sol, negrito,
seca ríos y fuentes
al ver tu sangre.



miércoles, 23 de febrero de 2011

¿DÓNDE ESTÁ DIOS? (Leyenda tibetana)


Hacía frío. Buscaron refugio. ¿Dónde estaba el sol?
Tras las nubes, viejo, añorado, triste, deseando volver a Dios.
¿Dónde estaba el sol? Hacía frío. Se querían mucho. Se ocultaron.
Ella lloraba, joven, alta, triste, enamorada. Él la consolaba, joven, alto, gallardo.
Ella añoraba a su madre. ¿Qué hará si nos ve?
Él, triste, recordaba a su padre. ¿Acaso no nos dejó marchar?
¿Dónde estaba el sol? El sol estaba esperando.
Dios le daría aquel mundo helado.
Dios había encendido el amor y la pasión en los dos hermanos.
Ella recordaba dos luces que compartían refugio.
¿Acaso no eran la suya y la de su hermano?
El sol estaba cansado. Deseaba morir.
Ella pensaba que de su vientre nacería alguien que nombrara lo no nombrado.
¿Dónde estaba el sol? En el deseo de los dos hermanos,
en un momento de pasión, en un refugio de un mundo helado.
¿No vio ella formarse a su amado? ¿No vio él la luz en el cuerpo de su amada?
¿No estaba aquella matriz iluminada?
Ella apenas recordaba el cuerpo desnudo de su hermano.
Él recordaba la sonrisa y la pureza de su hermana.
¿Dónde estaba Dios? Dios estaba esperando.
¿Dónde estaba el sol? Formándose en un vientre iluminado.
Ella soñaba con un varón que fuera tierno y bravo.
Él soñaba con una hembra tierna y bravía.
¿Dónde estaba el sol? Había muerto en lucha contra un ser maldito.
Pero el sol seguía iluminando. ¿Dónde estaba el sol?
Muy lejos del sol, en el lugar preciso. ¿Dónde estaba Dios?
Dios estaba soñando con un sol que iluminase el mundo.
Hacía frío. Nació de un vientre iluminado.
Él creyó ver a la hembra soñada. Ella creyó ver a un varón gallardo.
Aunque el hijo era los dos y ninguno. El deseo ardía en él, fue rechazado.
¿Dónde estaba el sol? Creciendo, aborrecido por todos y por Dios amado.
El sol soñaba con un hijo.
Dios puso en él el deseo, la ternura y la braveza de sus padres.
Luchó por ser y tuvo el hijo deseado. Era una imagen de Dios, piedra y piedad.
Luchó por ser, y fue. Con braveza venció al sol y fue sol.
¿Dónde está el sol? Nos sigue iluminando.
¿Dónde está Dios? Esperando.