Tiene el puerto un color de agua encendida
que pinta tornasoles en la luna
y busca en las arenas de la duna
horizontes de estrellas y de vida.
Es el coral molido la salida
del caracol de mar que triste ayuna
y en las rocas de sal forja una cuna
para su descendencia malherida.
¿Dejarás reflejarse en este pecho
la enfermedad del mar y su agonía
cuando te sueñe en mi ruinoso lecho?
¿O querrás que en mí triunfe la alegría
cuando hermanados por un lazo estrecho
gocemos de la luz de un claro día?


