domingo, 6 de febrero de 2011

GRITO A LA CIENCIA



Ya llegan los verdugos con su muerte de cera.
Se acercan, resonando, y hacen temblar la tarde.
Son ellos quienes hablan con voces desabridas:
«el futuro no es vuestro; implorad por las calles».
¿En nombre de qué ciencia nos niegan el mañana?
¿Quién dirá las verdades del día que ya nace?
Todos los que aguardamos que nos salve un milagro,
las mujeres que acunan peluches y azabaches;
si un mal día soñamos con alcanzar la gloria,
si tocamos el cielo, ¿de qué somos culpables?
No, pero nos señalan dedos acusadores
que dicen: «vuestros cuerpos no deben perpetuarse».
Gritemos los confusos, desde el centro del alma:
«¡de la luz somos hijos; cuando la nuestra acabe,
vivirán otros cuerpos en lucha contra el Tiempo!
¡Queremos ver en ellos sangre de nuestra sangre!».





A FEDERICO GARCÍA LORCA




Tomé prestadas de tus consonantes
las que escupían a los putrefactos.
Dijiste con valor versos exactos
cuyo secreto saben los amantes.

Los poetas no somos comediantes:
tú tenías tus sueños casi intactos;
yo he tenido que establecer mis pactos
entre la fe y mis sueños delirantes.

Nada hay de oscuro en tus claros sonetos:
en el amor no caben tradiciones;
cualquier querer esconde sus secretos.

Yo quisiera tener mil corazones
para poder gritar a esos sujetos:
«¡Jamás entenderéis nuestras pasiones!».
 

lunes, 31 de enero de 2011

ESQUIZOFRENIA


Tengo esquizofrenia. Quisiera hablar desde mi experiencia personal con dicha enfermedad. Fui educado en una familia católica practicante. Durante mi vida me ha movido y me ha permitido seguir adelante la esperanza que exista un lugar donde el dolor acabe. Tuve mi primer brote de la enfermedad —los psiquiatras lo denominan autorreferencial— justo antes de incorporarme al servicio militar. Sin embargo, estuve quince meses sirviendo en un regimiento de infantería  del ejército de tierra español.
            Ahora tengo cuarenta y ocho años. He pasado muchos años de mi vida buscando la panacea. He sufrido mucho, porque las expectativas que mi familia había puesto en mí, al igual que mi autoexigencia, eran muy grandes. Quizá el paso de los años me ha permitido renunciar a muchas cosas que una persona sin esquizofrenia consideraría esenciales en su vida     
            Yo nunca he perdido la esperanza, y he encontrado en la escritura un medio para expresarme. La asociación Ressorgir de Barcelona, me ha facilitado las herramientas para poder seguir escribiendo. Además ha facilitado a todos mis compañeros de la asociación, que también tienen esquizofrenia, los medios para poder expresarse de una manera socialmente aceptada, lo cual no es fácil para las personas que tenemos esta enfermedad.